Misa del Día del Trabajador con fuerte mensaje social

En la misa por el Día del Trabajador, monseñor Giobando llamó a reconstruir la amistad social frente a la crisis laboral y social.
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En el marco del Día del Trabajador, se celebró una misa en la Catedral de Mar del Plata, presidida por Ernesto Giobando.

La ceremonia, organizada por la Pastoral Social, contó con la participación de representantes del ámbito sindical, empresarial y social, reflejando la diversidad del mundo del trabajo en la ciudad.

Durante su homilía, el obispo propuso la “amistad social” como eje central para atravesar el actual contexto, marcado por dificultades económicas y laborales.

Inspirado en enseñanzas de Papa Francisco, destacó que este concepto implica encuentro, diálogo y búsqueda del bien común, priorizando a la mayoría que aspira a vivir con dignidad.

Además, invitó a quienes tienen empleo a “ponerse el overol del amor”, una metáfora que apunta a humanizar las relaciones laborales.

Monseñor Giobando describió con crudeza la situación actual, mencionando testimonios que reflejan la precariedad laboral:

Personas que viven de changas, jubilados que deben seguir trabajando o empleados con salarios adeudados.

En este contexto, sostuvo que la amistad social debe convertirse en un nuevo paradigma laboral, donde las decisiones prioricen la dignidad de las personas por sobre intereses económicos.

El sentido del trabajo y la dignidad

El obispo también invitó a reflexionar sobre el verdadero sentido del trabajo.

Remarcó que “no se vive para trabajar, sino que se trabaja para vivir”, destacando que el trabajo es fundamental para garantizar el sustento familiar, pero no debe convertirse en un fin en sí mismo.

Asimismo, subrayó que el trabajo dignifica, siempre que esté orientado al bienestar de la persona y la comunidad.

Una mirada integral: trabajadores y empleadores

En su mensaje, Giobando también contempló la realidad de los empleadores, señalando lo difícil que resulta sostener fuentes de trabajo en contextos adversos.

En este sentido, recordó enseñanzas sociales de la Iglesia que colocan en el centro a la persona y la familia, por encima del lucro o las reglas del mercado.

Hacia el final de la celebración, el obispo convocó a construir una política laboral basada en la justicia social, entendida como garantía de derechos y obligaciones para todos.

La misa concluyó con una oración a San José Obrero, símbolo del trabajo cotidiano, como inspiración para seguir construyendo una sociedad más justa y solidaria.


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